Pese a los fracasos, pese ese dolor que se instala en el alma tras una gran decepción que nunca esperas cuando la felicidad ciega hermosamente cada instante de la realidad; no quiero dejar de ser yo.
Palabras, una tras otra, que esconden todo aquello que nadie quieras que lea, ni en tus palabras, ni en la tristeza de tu mirada. Al menos ella, nunca me abandona... siempre me acompaña sin importar el destino.

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