Paso horas enteras, días, semanas, meses, casi años esperando impacientemente que comience nuestro duelo, que siempre es cómo y cuándo tu decides. De pronto apareces, por sorpresa; como casi siempre... o respondes a mi ya desesperada, pero siempre discreta llamada, y comienza nuestro enfrentamiento. Lo único que quiero es que juguemos juntos, pero a ti sólo te interesa divertirte mientras juegas conmigo. Te aburres y abandonas la partida en mitad de el juego sin importante, ni imaginarte el tiempo que he esperado.
Entonces, juro de nuevo que no mereces la pena, no me convienes, no me importas, que la próxima vez... que no habrá próxima vez. Me convenzo de que si no te borro de mi vida, es para no demostrarte que me importas, pero miento. Convenzo a los demás que ya eres historia, pero miento. Mi cabeza le repite al órgano corazón lo estúpido que ha sido, el tiempo que ha perdido, las lágrimas que me hizo verter; y el corazón se siente tan culpable que se une al juego de la mentira.
¿a quién pretendo engañar? ¿Al mundo? ¿qué me importa el mundo? Me importa que tú no estás.

1 comentario:
Esto ya lo sabía yo, te estabas engañando a ti misma. Es el cuento de nunca acabar María. Nadie te puede ayudar. La solución está únicamente en tus manos.
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