He aprendido a aceptar tus defectos, por... ese brillo que,a cambio, dibujas en mi mirada llena de ilusión; esas sonrisas que me arrancas inesperadamente y me hacen sentir la persona más feliz del universo.
Necesito... Necesito gritar alto y fuerte, a tu nostálgico cielo grisáceo, a tu cielo huérfano de esas estrellas sin las que me siento incapaz de vivir, a las cuatro partes del mundo que sostienen la bóveda celeste y me sonríen cada mañana antes de escuchar arte en francés. Gritar a tu río Sena, a tus parques, a las miles de hojas doradas que descansan en el suelo tras su última danza; gritar a tu metro absorto en la obscuridad de las galerías subterráneas y las miradas tristes con historias escondidas, miles de historias a las que no pierdo ojo. Gritar a tus castillos y a ti por dejarme batir des châteaux en Espagne... a La Sorbonne, gritar a La Libertad guiando al pueblo y a Orfeo escondido en su lamento, a tus fríos habitantes, a tu frío en general... A tu egoísmo, a tu indiferencia, a tu riqueza y a tu pobreza; a la belleza de tu ciudad.
PARIS, JE T'AIME!!

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