jueves, 25 de noviembre de 2010

Paris, 22/11/2010

Podría atreverme a decir que París me ha dado muy malos momentos; puede, de hecho, que muchos más malos que buenos. Sin embargo, los buenos han sido tan únicos, tan especiales, tan mágicos, tan felices...que toda esta locura ha merecido la pena.

He aprendido a aceptar tus defectos, por... ese brillo que,a cambio, dibujas en mi mirada llena de ilusión; esas sonrisas que me arrancas inesperadamente y me hacen sentir la persona más feliz del universo.

Necesito... Necesito gritar alto y fuerte, a tu nostálgico cielo grisáceo, a tu cielo huérfano de esas estrellas sin las que me siento incapaz de vivir, a las cuatro partes del mundo que sostienen la bóveda celeste y me sonríen cada mañana antes de escuchar arte en francés. Gritar a tu río Sena, a tus parques, a las miles de hojas doradas que descansan en el suelo tras su última danza; gritar a tu metro absorto en la obscuridad de las galerías subterráneas y las miradas tristes con historias escondidas, miles de historias a las que no pierdo ojo. Gritar a tus castillos y a ti por dejarme batir des châteaux en Espagne... a La Sorbonne, gritar a La Libertad guiando al pueblo y a Orfeo escondido en su lamento, a tus fríos habitantes, a tu frío en general... A tu egoísmo, a tu indiferencia, a tu riqueza y a tu pobreza; a la belleza de tu ciudad.

Gritar tan alto que no quede rincón en el mundo sin escucharme, o susurrarte en voz baja, aún no lo sé.
No, gritar, gritarte, sinceramente. Cierro los ojos, respiro, abro los ojos nuevamente y te miro.

PARIS, JE T'AIME!!






No hay comentarios: