Silencio... sólo hay silencio entre los dos. Entre tú y yo. Silencio que dificulta, a través de su densidad, el respirar. Ese silencio ruidoso y desolador que se instala en los campos de batalla al final de las guerras. Fuimos enemigos. Fuimos polos opuestos. Fuimos abrazos, caricias, miradas... Fuimos risas y también llantos. Cal y arena. Nunca blanco y negro. Azul (millones de matices azules) y un probable color negro. Fui(mos) dulzura. Fuimos amantes... quizás amigos. Fuimos la eternidad efímera en breves instantes sin fin. Oasis paradisíacos en áridos desiertos. Ópera impregnada en belleza y drama. Un abrazo rodeado de agua. Un camino que nunca debimos emprender. Fuimos la maravillosa sensación de velocidad -condenada a estrellarse- de una bicicleta descendiendo cuesta abajo sin frenos. Fuimos sin ser.
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