sábado, 8 de junio de 2013

Mis ganas de ti

Un escalofrío recorre mi cuerpo cada vez que pienso en tus besos. Mi cuerpo grita en silencio el deseo de sentir tus caricias de nuevo. Esas que eran harmonía pura. Sin embargo, había notas disonantes en nuestra historia efímera. La pasión feroz, la felicidad delatada en miradas cómplices, los besos a veces suaves, a veces lentos, a veces salvajes, a veces atentos, a veces hambrientos, a veces con sueño; pero siempre impregnados de deseo y ganas de más. Todas esas noches que viví en tu cama en las que las horas se sucedían mientras nosotros evitábamos al sueño. Me gusta(ba)s tanto, tanto, tanto... Sabía que mi dulzura no emparejaba bien con tus brazos. Sabíamos que nuestros caminos no fueron hechos para seguir un mismo trazado. Un primera despedida en la que mis ojos se inundaron de llanto. La despedida final plagada de caricias, besos, locura y abrazos.
Guardaré en un cofre cada uno de los segundos que pasé en tus brazos. Mis nervios en los instantes previos a tu primer beso. Tu voz y tu mirada, ante las cuales caí enamorada en un primer momento. Sentía que de seguir a tu lado transgrediría la única regla que habías fijado en nuestro juego. Ese momento en el que comienzan a nacer sentimientos. El amor no debía formar parte de nuestros encuentros. Y me fui antes de que mis ganas de ti me dominasen, de la misma forma que dominaba el deseo a nuestros cuerpos desnudos. Y me fui antes de formar parte de las presas que pagan condena por amores en desequilibrio, esos que llaman no correspondidos.

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