miércoles, 7 de enero de 2009

Enamorada

Enamorada
del frío de la mañana
de la niebla blanquecina
de las sonrisas que provocan sonrisas
de la música que consigue hacerme volar
de los sueños
de la realidad
de los esfuerzos por cambiarlo todo
de las ranas que probablemente jamás lleguen a convertirse en príncipes
de las utopías
de mi utopía
de la libertad
de la playa (que yo sé que está bajo los adoquines)
de las tardes otoñales
de la melodía del silencio
del rumor del río
de las horas en medio de la madrugada
de las madrugadas, de invierno, verano, otoño y primavera
de las alfombras bordadas con hojas de oro que lo cubren todo
del sol iluminando mi rostro
de las sonrisas verdaderas
de las sonrisas que producen nostalgia
de los momentos felices
de la amistad
de la gente a la que quiero
de todos aquellos que irrumpieron en mis sueños
de los llantos que te recuerdan
de aquellas fábulas que se perdieron en el recuerdo
de la arena deslizándose por mi mano
del sonido al soplar en una botella de vidrio
del color azul
de las rosas blancas que se tornan rojas
de Salamanca, con sus calles envueltas en cultura
de las pequeñas historias,
de mis historias
de las carcajadas que me hacen feliz
de los parques con columpios
de ser por un momento la protagonista de aquel cuadro de Fragonard y
de las muchas obras de Renoir que iluminan mi rostro
de la Primera Salida, Desnudo al sol,
del Caminante ante un mar de niebla
de los paseos en Soledad
de la Soledad, porque a su lado; sentimientos, emociones, sensaciones, sonrisas y lágrimas tan profundos y especiales que Nunca Jamás he sentido y sentiré al lado de otra persona que no sea yo
de los guiños
de las casualidades que marcan nuestras vidas
de todas las decisiones importantes
y de las no tan importantes; todas ellas van marcando el sendero
de los poemas escritos
de los poemas que invento
de la vida
y el vivir
de la lucha por no despertar.
De miles de millones de pequeñas cosas.

2 comentarios:

Alexandra Shibami dijo...

¡Hola mi niña! Me hacía ilusión dejarte un comentario... :-)
Sobretodo hay que estar enamorada de lo que somos capaces de sentir, y no tener miedo del dolor porque el dolor es inherente y no podemos escoger cómo y cuándo sentirlo, sencillamente ocurre. Y ocurre porque hemos hecho algo, y hemos hecho algo porque fuimos capaces de sentir, y pudimos entonces decidir... Decidir correctamente para mí (lo sabes) es actuar, no sentarse a esperar ni huir...

Besos gigantes, y... casi casi... ¡¡feliz cumple guuuuapa!! ^.^

... dijo...

me ha encantado!!!!!!
sobre todo de las utopias y de mis utopias, ilusiones que se las lleva el viento o un cafe de media mañana.